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Mineral esencial

Magnesio

Uno de los pocos suplementos con varios usos respaldados por evidencia sólida, y a la vez de los que más expectativas infladas arrastra. Conviene contar la historia honesta.

Dos kodamas junto al símbolo Mg: uno con migraña (rayos rojos), otro durmiendo (Zzz)

El metal que tiñe de verde las plantas

Evidencia
Variablesólida en migraña
Dosis útil
200–400 mgMg elemental/día
Límite suplemento
350 mgsalvo pauta médica
Forma general
Citratocoste · absorción
§ 01

¿Qué es el magnesio?

El magnesio es un mineral esencial — esencial quiere decir que el cuerpo lo necesita, no sabe fabricarlo y tiene que conseguirlo de la dieta o el agua. Participa en más de seiscientas reacciones químicas, desde producir energía a contraer un músculo o conciliar el sueño.

Las analíticas habituales, que miden el magnesio en sangre, no reflejan bien el estado real del organismo: menos del 1% del magnesio del cuerpo circula por la sangre. La mitad vive en los huesos y el resto en músculos y otros tejidos. Lo retomaremos.

La fuente primaria de magnesio no debe ser un suplemento sino la comida: semillas de calabaza, almendras, hojas verdes, legumbres, chocolate negro... La suplementación tiene sentido en escenarios concretos que veremos enseguida.

El nombre tiene historia geográfica: Magnesia era una región de Grecia que debe su nombre a una antigua tribu conocida como los magnetes o magnesios. Esta región era rica en compuestos de magnesio, raíz que también bautizó al manganeso y al magnetismo.

Las seiscientas reacciones no son una cifra de catálogo. El magnesio es el contraión obligado del ATP, la moneda energética del cuerpo: todas las enzimas que usan o producen energía — las que mueven los músculos, las que mantienen el voltaje de cada célula — necesitan magnesio para funcionar. Además modula los receptores NMDA del cerebro (clave en memoria y aprendizaje), antagoniza al calcio en los canales musculares y vasculares, y es cofactor de las enzimas que activan la vitamina D — sin magnesio suficiente, la vitamina D rinde menos. Una vez se entiende esa centralidad bioquímica, deja de sorprender que su déficit se asocie a síntomas tan dispares.

§ 02

¿Para qué sirve?

El magnesio es uno de los pocos suplementos con varios usos respaldados por evidencia sólida, y a la vez de los que más expectativas infladas arrastra. Conviene contar la historia honesta: dónde funciona de verdad y dónde el efecto es modesto o nulo.

La evidencia es sólida en cuatro frentes: prevención de migrañas crónicas, reducción modesta de la tensión arterial en hipertensión leve, efecto laxante suave, y usos médicos hospitalarios irreemplazables (eclampsia, ciertas arritmias, asma grave) que se administran inyectados bajo supervisión.

Mención aparte merece el sueño, probablemente la razón nº 1 por la que mucha gente llega al magnesio. La historia honesta es que ayuda en personas mayores con insomnio o con déficit, pero no es un sedante: no esperes dormirte mejor por una toma puntual.

Una advertencia antes de seguir: los estudios más rigurosos sugieren que suplementar magnesio sin déficit previo no mejora el rendimiento aeróbico, e incluso puede empeorarlo ligeramente. En hipertrofia o recuperación de lesiones no hay evidencia sólida. El titular "más magnesio = mejor deportista" no se sostiene.

El magnesio en forma de L-treonato se ha estudiado en sueño profundo y en quejas leves de memoria, con resultados positivos que aún no han sido confirmados por equipos independientes.

La indicación con la mejor relación entre evidencia y uso clínico es la prevención de migrañas crónicas. La American Headache Society y la American Migraine Foundation lo siguen recomendando con dosis de 400–500 mg al día (las guías clásicas llegaban a 600 mg, dosis aún empleada en ensayos). Los estudios pivotales — Peikert 1996 con dicitrato trimagnésico y Köseoglu 2008 con citrato — documentaron reducciones de entre el 33% y el 42% en la frecuencia de los ataques. Un detalle relevante: estas dosis superan el límite recomendado para suplementos (350 mg/día), así que se pautan con seguimiento médico.

Para la hipertensión leve los metaanálisis grandes calculan reducciones medias de 2 a 3 mmHg en la sistólica. La magnitud sube hasta unos 7–8 mmHg en hipertensos tratados o hipomagnesémicos, donde la suplementación adquiere un papel terapéutico claro. La FDA emitió en 2022 una declaración cualificada calificando la evidencia global como "inconsistente y no concluyente", lo que da idea del panorama.

El sueñomerece una explicación honesta porque es el terreno donde más ha presionado el marketing. El RCT clásico de Abbasi (2012), con óxido de magnesio en personas mayores con insomnio, mostró mejoras significativas en latencia, eficiencia y tiempo de sueño, además de cambios biológicos (más melatonina, menos cortisol). El RCT moderno de Hausenblas (2024) con L-treonato encontró mejoras en el índice de insomnio y en el sueño profundo medido con anillo Oura — pero el estudio está financiado por el distribuidor de Magtein® y tres de sus autores son empleados del fabricante, conflicto que conviene declarar. La revisión sistemática derivada (Mah & Pitre 2021) califica la calidad global de la evidencia como baja. En resumen: puede ser de ayuda en deficitarios y en mayores con insomnio; en personas sanas sin déficit el efecto documentado es marginal.

En ansiedad y síntomas depresivos hay un único RCT estricto positivo (Rajizadeh 2017) en personas depresivas y deficitarias, lo que sugiere que el efecto depende del estatus basal. Para diabetes tipo 2 con magnesio bajo, Rodríguez-Morán y Guerrero-Romero (2003) documentaron mejoras claras de hemoglobina glicada, aunque la ADA no recomienda suplementación rutinaria.

Como laxante osmótico, las sales de magnesio son fármacos de eficacia predecible y bien establecida. En el ámbito hospitalario, el sulfato de magnesio inyectado es estándar de cuidado mundial en la prevención de la eclampsia (Magpie Trial 2002, n>10.000) y primera línea en arritmias graves como las torsades de pointes y en crisis asmáticas refractarias.

El ensayo más riguroso reciente — Bomar y colaboradores (2025) — sometió a 15 adultos sanos entrenados a un cruzado triple ciego con cloruro de magnesio durante 9 días. Resultado: el VO₂máx bajó significativamente y la potencia media de sprint cayó un 5%. La explicación más plausible es que en personas ya repletas de magnesio, sobrecargarlo interfiere con la respiración mitocondrial.

Para hipertrofia muscular y recuperación de lesiones musculoesqueléticas la búsqueda en PubMed, Cochrane y ClinicalTrials.gov no devuelve RCTs doble ciego placebo que cumplan los criterios. No es que la evidencia sea débil: es que no existe.

El único terreno positivo es la recuperación tras ejercicio excéntrico: Steward (2019) documentó en corredores con dieta basal baja en magnesio menos dolor muscular tardío y menor pico inflamatorio (IL-6) tras una carrera cuesta abajo. Útil, pero contextualizado: n=9, solo varones, dieta basal baja.

La única forma con evidencia humana específica de mejorar función cognitiva es el L-treonato: Liu (2016) documentó en n=44 adultos de 50–70 años con queja cognitiva subjetiva, tras 12 semanas, mejoras en memoria, atención y velocidad de procesamiento. El estudio es serio, pero conviene declarar el contexto: prácticamente toda la evidencia humana de esta forma proviene de equipos vinculados al titular de la patente (Magceutics, Neurocentria, AIDP).

§ 03

¿Para quién es?

Conviene preguntarse si nuestra dieta cubre el aporte mínimo antes de suplementarnos. También vale la pena conocer los síntomas tempranos del déficit, aunque son inespecíficos y compartidos con muchas otras situaciones: fatiga, debilidad muscular, alteraciones del sueño, irritabilidad y cefalea. Por sí solos no diagnostican nada, pero en personas con dietas pobres o medicación crónica que predisponga a perder magnesio, son señales a no ignorar.

La suplementación tiene sentido sobre todo en cuatro grupos donde el déficit es probable o la indicación está respaldada por ensayos clínicos: personas mayores (comen menos y absorben peor); pacientes que toman omeprazol u otros protectores de estómago de forma crónica (la FDA emitió una alerta sobre esto en 2011); personas con diabetes tipo 2 (por las pérdidas por orina); y quienes tienen indicaciones específicas como migraña crónica o calambres durante el embarazo. Para una persona sana que come bien, el beneficio de suplementar es marginal.

Conviene desarrollar quién está en cada grupo y por qué. Personas mayores: la ingesta cae con la edad, la absorción intestinal baja y la excreción renal sube — una triple pérdida que explica por qué el déficit se acumula sin síntomas evidentes. Usuarios crónicos de IBP (omeprazol, esomeprazol, lansoprazol): el mecanismo implica una alteración del transportador TRPM6 en intestino, y en algunos casos documentados por la FDA en 2011 el déficit fue tan severo que requirió retirar el fármaco. Diuréticos de asa o tiazídicos provocan pérdidas renales sostenidas. Diabetes tipo 2: la glucosuria arrastra magnesio por la orina, una pérdida sostenida que se asocia con déficit más prevalente. Alcoholismo crónico: déficit documentado en el 30–60% de los hospitalizados. Malabsorción intestinal: enfermedad de Crohn, celiaquía, resección, bypass gástrico.

§ 04

¿Cómo se toma?

Antes de hablar de suplementos conviene saber cuánto magnesio se necesita al día. La Ración Dietética Recomendada (RDA) es de unos 400 mg en hombres adultos y unos 320 mg en mujeres, contando todo lo que ingieres entre comida, agua y suplementos. Una dieta variada con semillas, frutos secos, hojas verdes y legumbres suele cubrir esas cifras sin esfuerzo.

Cuando hace falta suplementar, la dosis útil habitual está entre 200 y 400 mg al día de magnesio elemental — no de sal de magnesio. La distinción importa: en un suplemento de "500 mg de óxido de magnesio" no estás tomando 500 mg de magnesio, sino una fracción mucho menor. El etiquetado serio indica el magnesio elemental por separado.

Tres reglas prácticas:

Repartir la dosis en dos tomas se absorbe mejor que una grande de golpe.
Tomarlo con las comidas ayuda a la tolerancia digestiva.
El límite superior recomendado para suplementos es 350 mg al día según las autoridades estadounidenses; el magnesio de los alimentos, en cambio, no tiene tope porque el riñón regula el exceso. Pasarse genera diarrea antes que problemas serios.

Dosis más altas — como los 600 mg al día empleados en algunos ensayos de profilaxis de migraña — están respaldadas por la evidencia, pero deben pautarse con un profesional porque superan ese límite.

Las cifras varían algo según la edad y la institución de referencia. El NIH ODS estadounidense afina la RDA: 400 mg/día en hombres adultos jóvenes y 420 a partir de los 31 años; 310 y 320 en mujeres jóvenes y a partir de los 31. La EFSA europea propone unos 350 y 300 mg/día respectivamente como ingestas adecuadas. Las diferencias entre instituciones son pequeñas y no cambian la práctica.

Vitamina D y magnesio se necesitan mutuamente: el magnesio activa las enzimas que convierten la vitamina D en su forma útil, y la vitamina D mejora la absorción intestinal de magnesio. Y la siguiente sección explica con detalle por qué repartir la dosis funciona mejor que tomarla de golpe.

§ 05

Absorción y biodisponibilidad

De la cantidad de magnesio que ingerimos, solo una fracción se absorbe — entre el 30% y el 40% en dietas habituales. La absorción ocurre por dos vías: la paracelular, pasiva, mayoritaria cuando la ingesta es alta; y la transcelular, activa y saturable a través de los transportadores TRPM6 y TRPM7, predominante cuando la ingesta es baja.

Figura 1 · Curva de Fine (1991)
Cuánto magnesio se absorbe según la dosis
toca un punto →
ZONA DE BUENA ABSORCIÓN0%20%40%60%36230500960mg ingeridos

Cuanto más alta es la dosis, menor es la fracción que el cuerpo absorbe. Repartir el magnesio en dos tomas con las comidas te mantiene en la zona izquierda de la curva, donde se aprovecha más — por eso funciona mejor que una toma única grande.

Curva ilustrativa entre los cuatro puntos medidos por Fine et al.; los valores intermedios no fueron determinados por el estudio.
Fine KD, Santa Ana CA, Porter JL, Fordtran JS. J Clin Invest. 1991;88(2):396-402.

El detalle más útil que mostró el estudio clásico de Fine (1991) es que la fracción absorbida cae cuanto más alta es la dosis: del 65% con ingestas bajas al 11% con ingestas muy altas. Esto explica por qué repartir el magnesio en dos tomas con las comidas absorbe sensiblemente más que una toma única grande, una de las pocas optimizaciones prácticas con respaldo claro.

Hay factores que favorecen la absorción — vitamina D, proteínas de calidad, oligosacáridos fermentables, sales de magnesio solubles — y otros que la entorpecen: fitatos (en cereales integrales no fermentados), oxalatos (en hojas verdes como la espinaca cruda), la edad, el alcohol, dosis altas únicas y exceso de fibra no fermentable.

§ 06

¿Todas las formas son iguales?

La respuesta corta es no. Hay más de una docena de formas de magnesio en el mercado y, aunque las diferencias entre ellas son menores de lo que el marketing sugiere, sí importan en dos cosas: cuánto magnesio entra realmente al cuerpo y cuán bien lo tolera el estómago.

Para la mayoría de personas que quieren cubrir el magnesio del día a día, el citrato de magnesio es la opción con mejor relación coste-absorción-tolerancia. Si tu estómago es sensible o lo tomas por la noche y no quieres ningún efecto laxante, el bisglicinato es la forma "amable" por excelencia. Cabe señalar que tiene un sabor muy salado y amargo, difícil de disfrazar. La presentación en polvo puede ser más económica, pero vale la pena considerar tomarlo en cápsulas. El óxido de magnesio, paradójicamente el más vendido en farmacias, es el peor absorbido — tal vez útil como laxante puntual o antiácido, pero no el mejor para reponer magnesio.

Vale la pena detenerse en las formas más comunes y para qué sirve cada una. Importante de entrada: el porcentaje que aparece en la etiqueta (por ejemplo "500 mg de óxido de magnesio") no es magnesio elemental — es el peso de la sal entera. La fracción de magnesio elemental varía mucho entre formas, y junto a la biodisponibilidad y la tolerancia digestiva, ese porcentaje decide cuánto magnesio entra realmente al cuerpo por cada cápsula.

Forma% Mg elem.BiodisponibilidadTolerancia GIMejor uso
Óxido
% Mg elem.~60%
BiodisponibilidadBaja (~4% absorción real)
Tolerancia GIBaja (laxante)
Mejor usoEstreñimiento puntual, antiácido
Citratogeneral
% Mg elem.~16%
BiodisponibilidadAlta
Tolerancia GIMedia
Mejor usoSuplementación general, migraña
Bisglicinato
% Mg elem.~14%
BiodisponibilidadAlta
Tolerancia GIMuy alta (sabor salado y amargo)
Mejor usoSueño, ansiedad, estómago sensible
Malato
% Mg elem.~6–15%
BiodisponibilidadMedia-alta
Tolerancia GIAlta
Mejor usoFatiga (evidencia débil)
L-treonato
% Mg elem.~7–8%
BiodisponibilidadMejor documentada para SNC
Tolerancia GIAlta
Mejor usoCognición, sueño profundo
Cloruro
% Mg elem.~12%
BiodisponibilidadAlta
Tolerancia GIMedia (sabor amargo)
Mejor usoGeneral
Sulfato (Epsom)
% Mg elem.~10%
BiodisponibilidadAlta IV, laxante VO
Tolerancia GI
Mejor usoEclampsia, torsades (hospitalario)

El óxido es la paradoja del mercado: el porcentaje más alto en etiqueta y la fracción real más baja. Su valor está en la diarrea predecible que produce — útil como laxante o antiácido, no como reposición sistémica. El citrato es el caballo de batalla: buena absorción, buena tolerancia y precio razonable. El bisglicinato se absorbe por un transportador de dipéptidos distinto, lo que le da una tolerancia digestiva especialmente buena; es la forma "amable" cuando hay estómago sensible o se busca el efecto calmante sin riesgo laxante.

El L-treonato merece párrafo propio: es el único con evidencia documentada de elevar el magnesio cerebral atravesando la barrera hematoencefálica, estudiado en sueño profundo (Hausenblas 2024) y en quejas leves de memoria (Liu 2016) con resultados positivos.

Las otras formas tienen perfiles más específicos. El malato se estudió en fibromialgia con resultados débiles y no replicados. El cloruro se absorbe bien pero el sabor amargo limita su uso en líquido. El sulfato (sales de Epsom) tiene papel hospitalario irreemplazable por vía intravenosa, es laxante por vía oral y, contra el mito popular, no se absorbe en cantidades significativas por la piel.

La conclusión es menos espectacular de lo que el marketing implica: las diferencias entre formas existen pero son menores. Lo que más determina si la suplementación funciona es la dosis y el estado basal, no la sal elegida.

§ 07

Sellos de calidad

El magnesio suele extraerse de fuentes minerales o marinas, susceptibles de contaminación con metales pesados, especialmente plomo. ConsumerLab.com ha documentado a lo largo de los años productos con plomo por encima del límite de Proposition 65 de California o con contenido real de magnesio inferior al declarado.

Los sellos más reconocidos son USP Verified, NSF Certified for Sport, Informed Sport y GMP (Good Manufacturing Practices). Cada uno certifica el cumplimiento de estándares concretos: composición conforme a la etiqueta, ausencia de contaminantes específicos o cribado de sustancias prohibidas en deporte. En España es poco habitual encontrarlos en los suplementos a la venta.

USP VerifiedNSF Certified for SportInformed SportGMP
§ 08

¿Qué dicen los estudios?

Selección de los estudios más citados y de mayor calidad metodológica (aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo), con prioridad para los publicados desde 2020. Solo ensayos en humanos. En el nivel avanzado encontrarás, para cada estudio, la ficha metodológica completa con población, intervención, resultados, limitaciones, conflictos de interés y el enlace al original.

La organización por bloques sigue las indicaciones principales: sueño, ansiedad y ánimo, presión arterial y salud cardiovascular, migraña, deporte y rendimiento, cognición y diabetes tipo 2. Cuando una indicación carece de RCTs solventes — hipertrofia, recuperación de lesiones, fibromialgia — se declara explícitamente como brecha en lugar de rellenar con evidencia más débil.

Sueño

Hausenblas et al. · 2024 · Sleep Medicine: X

El primer RCT moderno del L-treonato para el sueño — y el conflicto que pesa

El primer ensayo aleatorizado y doble ciego del magnesio L-treonato en adultos con problemas de sueño autorreportados. Tres semanas de suplementación, 80 participantes, medidas combinadas de cuestionarios y anillo Oura.

El grupo de magnesio redujo el índice de insomnio significativamente más que el placebo y mejoró el sueño profundo medido objetivamente. Pero el estudio fue financiado por el distribuidor de Magtein® y tres de sus autores son empleados del fabricante.
Abbasi et al. · 2012 · J. Research in Medical Sciences

El RCT clásico del óxido en mayores con insomnio

Cuarenta y seis adultos mayores con insomnio primario, ocho semanas de óxido de magnesio a dosis altas, sin financiación industrial. Es el estudio de referencia en el grupo donde más sentido tiene suplementar magnesio: gente con ingestas bajas y absorción mermada por la edad.

Mejoraron casi todas las variables del sueño: tiempo de sueño, eficiencia, latencia, índice de insomnio. Y los marcadores neuroendocrinos siguieron la misma dirección — más melatonina, menos cortisol.

Ansiedad y estado de ánimo

Rajizadeh et al. · 2017 · Nutrition

Magnesio en depresión: el matiz del estatus basal

Sesenta pacientes con depresión y magnesio sérico bajo (cribados de un grupo inicial de 650), aleatorizados a óxido de magnesio o placebo durante ocho semanas. El detalle que cambia la lectura: solo se incluyeron deficitarios.

El grupo de magnesio bajó significativamente más en la escala de Beck que el placebo, y normalizó sus niveles séricos en cerca del 90% frente a menos de la mitad del grupo control. El efecto antidepresivo del magnesio parece depender de en qué punto partes.

Presión arterial y salud cardiovascular

Joris et al. · 2016 · Am. J. Clinical Nutrition

Citrato y rigidez arterial: el outcome que sí cambió

Veinticuatro semanas — un horizonte largo — de citrato de magnesio en adultos con sobrepeso pero normotensos. La presión arterial medida con MAPA no cambió, pero un marcador más fino sí lo hizo: la velocidad de onda de pulso carotídeo-femoral, considerada el gold-standard vascular.

El citrato mejora la elasticidad arterial sin necesidad de tener hipertensión. Sugiere un efecto vascular silencioso que la PA convencional no captura.

Migraña

Peikert et al. · 1996 · Cephalalgia

El estudio fundacional de la profilaxis con magnesio

El RCT multicéntrico que sentó las bases de la recomendación oficial. Ochenta y un adultos con migraña, 600 mg de magnesio elemental al día en forma de dicitrato trimagnésico, doce semanas. Tres décadas después, sigue siendo la columna vertebral de la evidencia en este terreno.

La frecuencia de ataques en las semanas finales bajó un 42% con magnesio frente a un 16% con placebo. Diferencia clínica y estadísticamente significativa. Conviene saber, eso sí, que el ensayo fue patrocinado por el fabricante alemán del producto.
Köseoglu et al. · 2008 · Magnesium Research

Confirmación independiente con citrato

Doce años después de Peikert, otro grupo replicó el hallazgo usando citrato de magnesio y sumó algo más: medidas neurofisiológicas y de flujo sanguíneo cortical que sugieren un mecanismo concreto.

La frecuencia bajó un 33% y la severidad un 47%. Importante porque procede de un equipo distinto y suma un correlato neurofisiológico — los ingredientes que matizan las limitaciones de Peikert.

Deporte y rendimiento

Bomar et al. · 2025 · Nutrients

El estudio que contradice el dogma

Quince adultos sanos entrenados, cruzado triple ciego, nueve días de cloruro de magnesio. La pregunta era directa: ¿mejora el rendimiento aeróbico en personas ya repletas de magnesio?

La respuesta fue desagradable para el sector: el VO₂máx bajó significativamente y la potencia media de sprint cayó un 5%. La explicación más plausible es que sobrecargar magnesio en eumagnesémicos interfiere con la respiración mitocondrial. Es el RCT moderno que tumba el "más magnesio = mejor rendimiento".
Steward et al. · 2019 · Eur. J. Applied Physiology

El único terreno positivo: recuperación tras ejercicio excéntrico

Nueve corredores recreacionales con una dieta basal baja en magnesio, una semana de suplementación, una carrera cuesta abajo (el formato clásico para provocar agujetas masivas), y dos semanas de medición de la recuperación.

Las agujetas bajaron a las 24, 36 y 48 horas. La interleucina-6 post-ejercicio fue menor. El tiempo de carrera y la fuerza no cambiaron. Útil para la recuperación, no ergogénico.

Cognición

Liu et al. · 2016 · J. Alzheimer's Disease

El RCT del L-treonato en queja cognitiva — y el asterisco que conviene leer

Cuarenta y cuatro adultos de 50–70 años con queja cognitiva subjetiva, doce semanas, L-treonato a dosis altas (1,5–2 g/día). El único ensayo en humanos donde el magnesio mejora función cognitiva medida con pruebas neuropsicológicas.

Mejoraron memoria, atención y velocidad de procesamiento, aunque conviene precisar el detalle: la mejora más clara apareció en la medición intermedia (semana 6); en el desenlace primario a fin de estudio (semana 12) los resultados rozaron la significación estadística sin alcanzarla con holgura. La "edad cerebral" estimada bajó unos nueve años. Conviene leer el asterisco: prácticamente toda la evidencia humana del L-treonato la han producido equipos vinculados al titular de la patente.

Diabetes tipo 2

Rodríguez-Morán & Guerrero-Romero · 2003 · Diabetes Care

Cloruro de magnesio en diabéticos con magnesio bajo

Sesenta y tres adultos con diabetes tipo 2 e hipomagnesemia documentada, dieciséis semanas de cloruro de magnesio. Otro estudio donde el escenario importa: el efecto se busca en personas con déficit basal, no en diabéticos con magnesio normal.

La hemoglobina glicada bajó del 10,1% al 8,0%. Magnitud clínicamente relevante, comparable a fármacos. Aun así, la Asociación Americana de Diabetes no recomienda suplementación rutinaria — el efecto depende del estatus basal, igual que en depresión.

Brechas declaradas

Hipertrofia muscular.La búsqueda en PubMed, Cochrane y ClinicalTrials.gov no devuelve RCTs doble ciego placebo que evalúen el magnesio sobre hipertrofia muscular medida con DXA, RM, ecografía o biopsia en sujetos sin déficit basal. El único candidato histórico (Brilla & Haley 1992, n=26 sujetos noveles, hace 30 años) no mide hipertrofia directa y arrastra limitaciones serias. La evidencia es escasa, antigua y sugerente más que confirmatoria.

Recuperación de lesiones musculoesqueléticas. Sin RCTs solventes. La evidencia es indirecta (rol del Mg como cofactor en síntesis proteica, modulación de IL-6, competencia con Ca²⁺ en retículo sarcoplásmico). La Cochrane Garrison 2020 documenta que ni siquiera los calambres responden de forma consistente.

§ 09

Mitos

«Todos tenemos déficit de magnesio.»
Verdad parcial. El estudio ANIBES sobre la alimentación de la población española documenta que el 79% de los adultos no alcanza el 80% de la recomendación nacional, con una ingesta media de 222 mg al día frente a los 300–350 deseables. Pero "ingesta subóptima" no significa lo mismo que "déficit clínico sintomático": el riñón sano ajusta automáticamente cuánto magnesio retiene o expulsa según lo que ingerimos, y ese mecanismo basta en una persona sin patología para mantener los niveles funcionales aunque la dieta no sea perfecta.
«Los baños de Epsom o el aceite de magnesio absorben magnesio por la piel.»
Sin respaldo. La piel está hecha precisamente para que no lo cruce, y la revisión científica más reciente concluye que la absorción transdérmica no está sustentada. El baño caliente relaja por el calor del agua, no por el magnesio disuelto.
«El magnesio elimina los calambres nocturnos.»
Lo creemos casi todos pero la evidencia no acompaña. La revisión Cochrane de 2020 concluyó que es improbable que la suplementación los prevenga de forma clínicamente significativa.
«El magnesio sirve para todo.»
Más bien al revés: un puñado de indicaciones con evidencia clara y muchas otras donde el efecto es modesto o nulo. Distinguir entre unas y otras es justo el objetivo de esta ficha.
§ 10

Lo que la ciencia aún no tiene claro

Tres cosas que la ciencia aún no resuelve con claridad y conviene decir abiertamente. No hay un análisis sencillo para saber si tienes déficit: el de magnesio en sangre se hace pero refleja muy mal el estado real del organismo. No está claro cuánto magnesio necesita cada persona: la dosis óptima depende de la dieta, la edad, la función renal y los medicamentos. Y no está claro si suplementar a alguien sin déficit aporta algún beneficio: la propia FDA emitió en 2022 una declaración calificando la evidencia general como "inconsistente y no concluyente".

Las brechas honestas que conviene declarar al lector que quiere entender el panorama completo. No se ha encontrado RCT solvente de magnesio en hipertrofia muscular, en recuperación de lesiones musculoesqueléticas, ni en consolidación de fracturas en deportistas. El estatus del magnesio en fibromialgia se apoya en un único ensayo de 1995 con resultados débiles y no replicados. En calidad ósea existen estudios sobre densidad mineral y marcadores de remodelado, pero no sobre incidencia de fracturas como variable principal.

Y un detalle metodológico: la mayoría de RCTs usan formas químicas distintas, lo que complica comparar entre ellos. Saber qué forma funciona mejor para qué indicación concreta sigue siendo, sorprendentemente, una pregunta abierta.

§ 11

¿Quién no debe tomarlo?

El magnesio de los alimentos no plantea problemas en personas sanas: el riñón excreta lo que sobra. Las precauciones aplican a la suplementación, sobre todo en cuatro situaciones que deben ser consultadas con un profesional:

Insuficiencia renal moderada o grave: el magnesio se acumula si los riñones no filtran bien. Aquí cualquier suplementación la debe pautar un médico.
Bloqueos cardíacos de alto grado o bradicardia muy marcada: el magnesio puede agravarlos.
Miastenia gravis, una enfermedad neuromuscular poco frecuente.
Antibióticos del tipo quinolonas o tetraciclinas, y bifosfonatos para la osteoporosis: separar la toma al menos dos horas reduciría la interferencia del magnesio con su absorción.

Si tomas medicación crónica, lo prudente es comentarlo con tu médico o farmacéutico antes de empezar a suplementarte.

Conviene matizar dos contraindicaciones. En insuficiencia renal grave (filtrado glomerular bajo 30 mL/min), la suplementación está formalmente contraindicada por riesgo de hipermagnesemia con repercusiones cardiorrespiratorias serias; en grados moderados, conviene siempre consultar antes de suplementar. En miastenia gravis, el mecanismo es el bloqueo de la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular — el magnesio empeora la debilidad característica de la enfermedad, especialmente por vía intravenosa.

Sobre interacciones farmacológicas, además de las del básico, dos detalles útiles. Los inhibidores SGLT2 (modernos antidiabéticos como dapagliflozina o empagliflozina) elevan ligeramente el magnesio sérico, un efecto colateral favorable. En cambio, cisplatino y los anticuerpos anti-EGFR (quimioterápicos) producen pérdidas tubulares marcadas que con frecuencia requieren reposición.