VITAL: la piedra angular del «no»
Casi 26.000 adultos estadounidenses tomaron 2.000 UI diarias de vitamina D3 o durante algo más de cinco años, para ver si prevenía el cáncer y los eventos cardiovasculares. La respuesta fue nítida y decepcionante para las expectativas: ni una cosa ni la otra. El cáncer invasivo no bajó, los infartos e ictus tampoco, la mortalidad total tampoco.
Una única señal quedó flotando: la mortalidad por cáncer parecía algo menor cuando se excluían los primeros años de seguimiento. No era el objetivo principal del estudio y no sobrevive a un análisis estricto, así que se lee como una hipótesis para futuros ensayos, no como un hecho.
Financiado por los institutos públicos de salud de EE. UU.; el fabricante Pharmavite donó el producto. Tamaño enorme y diseño impecable: cuando un ensayo así da nulo en población no deficitaria, el nulo es informativo.
- Diseño
- RCT aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, factorial 2×2 (vitamina D ± omega-3), nacional.
- Población
- 25.871 adultos de EE. UU. (varones ≥50, mujeres ≥55), 5.106 afroamericanos; mediana de seguimiento 5,3 años.
- Dosis
- D3 2.000 UI/día ± omega-3 1 g/día.
- Resultado
- cáncer invasivo HR 0,96 (IC95% 0,88–1,06); eventos CV mayores HR 0,97 (0,85–1,12); mortalidad total HR 0,99 (0,87–1,12). Mortalidad por cáncer HR 0,83 (0,67–1,02), no significativa en el endpoint primario; excluyendo 2 años, HR 0,75 (0,59–0,96).
- Limitación
- la señal de mortalidad por cáncer solo es significativa en análisis de latencia (sensibilidad), sin ajuste por comparaciones múltiples y con violación reportada del supuesto de riesgos proporcionales. Población mayoritariamente repleta al inicio.
- Referencia
- Manson JE, Cook NR, Lee IM, et al. N Engl J Med. 2019;380(1):33–44. DOI: 10.1056/NEJMoa1809944.
